Las empresas van a tener que hacer frente a dos situaciones en un futuro inmediato:

1.

Por un lado, a las consecuencias financieras derivadas de la actual crisis sanitaria, que se producirán, gracias a las medidas adoptadas por el Estado (ERTES y préstamos bancarios avalados por el Instituto de Crédito Oficial), con un cierto retardo frente al escenario inicialmente previsto.

2.

Y, por otro lado, a los cambios que, a medio plazo, se van a producir en los hábitos de consumo (v.gr. aumento del “ecommerce”), en la forma de trabajo (v.gr. implementación del teletrabajo), y en otros efectos derivados de la actual situación. Así mismo, es muy previsible que asistamos al desarrollo de nuevos e importantes avances tecnológicos. Una muestra de esto último la podemos observar en la rapidez de respuesta de la ciencia en el descubrimiento de las distintas vacunas contra el COVID 19, que hoy en día ya están a disposición en el mercado.

Todas las crisis económicas, y especialmente la crisis financiera del 2008, han demostrado que únicamente las empresas que son capaces de adaptarse a las nuevas situaciones del mercado no sólo sobreviven, si no que prosperan.

¿Cómo puede una empresa hacer frente a estos dos hitos antes descritos, es decir, adaptarse al nuevo entorno?

1.

En primer lugar, haciendo un diagnóstico certero sobre su situación actual en términos de su posicionamiento en el mercado y de su “salud” financiera.

2.

En segundo lugar, y partiendo del diagnóstico antes comentado, diseñando e implementando un Plan Estratégico y de Negocio que le permita, ya no solo sobrevivir al nuevo entorno, si no mejorar su posicionamiento estratégico en el mercado y aprovecharse de las nuevas oportunidades que van a surgir; permitiendo el crecimiento de su empresa, así como su valor de mercado.

Obviamente, y dado el elevado nivel de incertidumbre en el que nos movemos y en el que nos vamos a mover, dichos Planes deben ser flexibles y revisarse periódicamente para que incorporen los nuevos inputs que aparezcan y que, hoy por hoy, no se pueden predecir.

No hay que olvidar, que el objetivo de un Plan Estratégico y de Negocio es trazar el rumbo de la compañía de cara al futuro, algo fundamental, especialmente en la situación actual, como hemos visto.

Lo cierto es que el escenario que están teniendo que afrontar las empresas desde marzo de 2020 invita, al menos, a llevar acabo un diagnóstico acerca de la situación financiera de las mismas en el momento actual.

Infografía_Altair Diagnostico de Salud Financiera

Ello permitirá fijar cual es el punto de partida de la compañía para afrontar los retos a los que, a corto y medio plazo, se van a tener que enfrentar. Así mismo, y especialmente para aquellas empresas con un elevado nivel de endeudamiento, una evaluación sobre la “salud” financiera de la empresa en el momento actual nos dirá las posibilidades reales de la misma, para hacer frente a sus obligaciones de pago, sobre todo para aquellas que han tenido que acceder a las líneas de endeudamiento avaladas por el Instituto de Crédito Oficial, para solventar los déficits de caja que la actual crisis ha provocado.

La realización de un análisis de este tipo por un tercero independiente permite a las empresas, por un lado, no distraer a sus directivos de la gestión del día a día de la compañía en un momento tan delicado como el actual, por otro lado, el contar con una visión independiente, y por lo tanto objetiva, sobre la situación financiera real de la compañía.

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