La primera vez que me topé con semejante palabreja casi me caigo de la silla. Andaba en mis primeros días como director de una compañía y lo primero que hice fue lo que pone en el manual, es decir, una auditoria de la empresa. A los pocos días el socio de la firma auditora vino a mi despacho y me dijo: “tú lo que necesitas es un IBR”. Mi primer pensamiento fue: “esto significa que esto está muy mal” y el segundo ¿Qué “—-“es un IBR? No obstante, mi contestación, por eso de no parecer tonto, fue la siguiente ”pues justamente estaba pensando en hacer uno”. Luego llamé a un colega, con el que tengo confianza, para preguntarle qué era un IBR y él, con un perfecto acento inglés, va y me dice: “hombre Santi; pues un IBR es un “Independent Business Review”, pues me lo has aclarado majo, pensé. Finalmente, un diccionario especializado me sacó del apuro.

Con todo lo anterior quiero señalar que, muchas veces, los financieros damos por sentado que la gente sabe cosas que no tiene por qué saber; es decir, un empresario sabrá, mil veces más que yo por lo menos, cómo dirigir negocios o equipos; pero no tiene por qué saber que es un IBR y, sobre todo, cuando nos empeñamos en no traducir a nuestro bello idioma determinados términos de origen inglés.

Un IBR no es más que la revisión del plan de negocio de una empresa por parte de un tercero independiente, normalmente una firma de consultoría financiera, y lo suelen pedir las entidades financieras cuando se tiene que llevar a cabo algún proceso de reestructuración de su deuda, con el objetivo de analizar su posibilidad de repago.

Pero claro, para revisar algo lo primero que tiene que existir es algo que revisar, en nuestro caso, un plan de negocio y, por desgracia, un gran porcentaje de empresas en nuestro país carece de uno.

Desafortunadamente todo apunta a que, a partir del primer trimestre del próximo año, más de una empresa, si es que ya no ha pasado por el proceso, va a aprender de verdad de las buenas lo que significa un IBR.

Apunto a esa fecha porque, como dice Artemio Milla, de momento las autoridades mantienen a la economía “dopada” a base de ERTES y de préstamos ICO con un año de carencia. Pero los ERTES se acabarán y el año de carencia de los préstamos también; y entonces llegará el momento del baño de realidad. Es decir, parte de los ERTES se convertirán desgraciadamente en ERES y también habrá que empezar a renegociar con las entidades financieras los calendarios de pago de los préstamos, cuando no otras medidas más drásticas.

Esta crisis será como una especie de “déjà vu” del 2008; aunque más profundo; pero más corto, afortunadamente.

Por cierto, tengo la extraña sensación de que, en algunos casos, puede existir un poco de confusión en relación al hecho de que las líneas de préstamos que se han habilitado cuenten con el aval del Estado vía ICO. Ojo hay que pagarlos igual, otra cosa es que va a ser curioso ver al Estado iniciando procesos de ejecución a empresas y empresarios, aunque seguro que esa parte de la historia se la van a tener que “trajinar” los bancos.

Pero mientras tanto, el Estado ha dado un tiempo precioso a las empresas para prepararse y poder afrontar la que se nos viene encima con más garantías de éxito. Porque para llevar a cabo un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) hace falta que la empresa disponga de la caja suficiente para ejecutarlo y para poder afrontar un proceso de reestructuración financiera, hay que prepararse para elaborar el famoso IBR. Y, por lo dicho de que no se puede opinar sobre lo que no existe, es fundamental que las empresas que no tengan diseñado un plan de negocio aprovechen ya para confeccionar uno. Si no lo utilizan para el IBR, mucho mejor; pero sin duda le será de gran ayudar para clarificar la estrategia de la empresa y marcar la necesaria hoja de ruta.

A continuación, me gustaría compartir los que considero aspectos fundamentales de una Revisión Independiente de Negocio (IBR para quedar bien):

¿En qué consiste un IBR?

Es una revisión o reformulación del Plan de Negocio llevada a cabo por un tercero independiente (también puede ser una elaboración conjunta en caso de no existir dicho Plan de Negocio). No es únicamente un análisis financiero; sino un análisis de la evolución futura de un negocio que cubre, además, aspectos de índole estratégica, comercial, de mercado, operaciones, organizativo, etc.

¿Cuándo se solicita?

  • Ante el posible incumplimiento del reembolso de las posiciones deudoras o si existen sospechas de que es probable que se produzca en el futuro cercano. Es decir, en el caso de tener que llevar a cabo un proceso de reestructuración financiera.
  • Cuando ha habido problemas continuos de generación de flujos de caja y esto ha provocado que se exceda el límite de líneas de financiación bancarios de forma regular.
  • Cuando hay solicitud de nuevas líneas de financiación en compañías con ratios de endeudamiento elevados.
  • Pueden ser un requisito para acceder a financiación púbica independientemente de la situación financiera de la empresa.

¿Qué información relevante debe contener?

  • La suficiente para permitir un entendimiento claro del negocio y de la evolución de los flujos de caja de la compañía y su potencial para cubrir sus necesidades de caja presentes y futuras; así como las acciones concretas que podrían permitir la estabilización de su negocio; bajo diversos escenarios.

¿Qué papel desempeña el Tercero Independiente?

  • Ofrecer una evaluación rigurosa e independiente sobe el modelo de negocio, las necesidades de financiación y las vías de generación de caja, permitiendo al deudor, sus acreedores e inversores contar con una base sólida para afrontar el futuro.

Ninguna crisis es igual a la anterior y la situación actual se caracteriza por el elevado grado de incertidumbre que, en casi todos los ámbitos, vamos a tener que afrontar. Una de las primeras consecuencias es que es probable que las entidades financieras soliciten la realización de un IBR a empresas que, en condiciones normales, no lo hubiesen necesitado. Sobre todo, si pertenecen a sectores especialmente afectados por la actual situación.

Por otro lado, los analistas de riesgos van a prestar especial atención a determinados aspectos como son:

  • El impacto a corto plazo de la actual crisis en la generación de caja de la sociedad.
  • El ritmo posterior de recuperación de la actividad que será asimétrica dependiendo de distintos factores: sector en el que se opera, cuota de mercado, posicionamiento estratégico, grado de diversificación, etc.
  • En ambos casos y dado el actual grado de incertidumbre, se necesitará analizar la evolución de la actividad a través de distintos escenarios.

Si una empresa sospecha que, por cualquiera de las circunstancias analizadas, su pool bancario le va a solicitar la realización de un IBR, es mejor adelantarse a dicha petición por las siguientes razones:

  • La elaboración de un IBR siempre lleva un tiempo y en el actual escenario es vital anticiparse a los acontecimientos.
  • Se posiciona mejor de cara a una negociación al demostrar transparencia y plantear soluciones.
  • De la propia elaboración del IBR pueden surgir nuevas ideas y líneas de actuación.

En relación a este último punto, normalmente un IBR es considerado (de forma muy errónea) un trámite, que supone además un “gasto”, para que las entidades financieras te proporcionen financiación o permitan una reestructuración de la deuda de la empresa. No obstante, al ser realizado por un tercero ajeno a la empresa, se puede convertir en una oportunidad que permita:

  • Comprobar si las estimaciones de generación de caja son realistas con la estrategia implantada por la Compañía y la situación del mercado.
  • Identificar nuevas fuentes de generación de caja.
  • La posibilidad de estructurar una operación financiera de una forma más eficiente tanto para la empresa, como para sus acreedores.

En un proceso de negociación bancaria contar con el apoyo de un tercero independiente mejora, de manera sustancial, la imagen de la empresa con sus acreedores:

  • Aumenta la credibilidad de su Plan de Negocio frente a los departamentos de riesgos de las entidades financieras.
  • Permite valorar de manera rápida el impacto que las exigencias de las entidades financieras en la negociación pueden tener para el futura de la empresa y el de sus accionistas.
  • Libera tiempo del equipo directivo durante el proceso de negociación bancaria.

Para terminar, acabo de recordar dos anécdotas de cuando empezaba a dar mis primeros pasos en banca. La primera son las palabras de un hombre sabio, ya sabéis un tipo listo con muchos años de experiencia a sus espaldas, cuando me dijo que: “la morosidad es como una película de indios, no ves a ninguno y de repente aparecen todos de golpe”. La segunda, la frase afortunada  aprendida en el típico curso de formación a directivos: “la preparación es la base del éxito”.

En un proceso de negociación bancaria contar con el apoyo de un tercero independiente mejora, de manera sustancial, la imagen de la empresa con sus acreedores

Cuando llegue el momento, lo que para nosotros será el problema de nuestra empresa, para el director de riesgos del banco será uno de los más de mil problemas que tiene que gestionar y si nos hemos preparado con tiempo y le planteamos “nuestro problema” con profesionalidad y los deberes hechos seguro que nos mira con mejores ojos y nuestras posibilidades de “salir vivos” aumentan exponencialmente.

Un fuerte abrazo y mucha suerte.

 Santiago de Santos
Director de Corporate Finance
ssantos@soluciones-reales.es