Diagnóstico del Sistema de Información de Costes: El método de costes completos o el sabor más tradicional

Como concluíamos en nuestra anterior publicación en el blog (“La Estrategia y el Control de Gestión… ¡Inseparables!”), un aspecto de vital importancia para la compañía, es contar con dos certezas:

  • Que el enfoque en el método de cálculo de los costes es adecuado.
  • Que la información necesaria y relevante llegue de forma inmediata a las áreas que la gestionan.

Si se desprendiera del diagnóstico previo que nuestro sistema no es el adecuado, deberemos determinar qué sistema adoptar para nuestra situación actual. Existen diversos modelos y en esta publicación hablaremos del Modelo de Costes Completos.

Pontee cómodo y te ayudaremos a elegir el más adecuado. Comenzaremos por el sabor más tradicional.

Desde principios del siglo XX, el sistema de cálculo de costes más empleado fue el denominado sistema de costes completo. Definido como aquel sistema de cálculo en el que se incorporan todos los costes originados en la empresa ya sean de producción, de venta, estructura o financieros. El método de costes completo adopta bases de distribución unitarias de los gastos generales que presuponen una relación de proporcionalidad muy alta con la variable directa que se utiliza como referencia (unidades producidas, horas hombre, horas máquina, etc.). Pero pensemos que muchos costes, y más a medida que la estructura organizativa de las compañías ha ido evolucionando, no son asignables en función de variable de referencia alguna.

El método de costes completos, a pesar de ser válido para determinados cálculos tales como la valoración de inventarios (al incluir estos todas las cargas incorporables) por el hecho de incorporar tanto costes fijos como variables no nos resultará válido para tomar determinadas decisiones empresariales tales como realizar un análisis de la política volúmenes de fabricación ya que se podría pensar erróneamente, al considerar que, una reducción en la fabricación de determinados productos, reduciría el volumen de costes asignados a dicho producto. Muy al contrario, los costes de estructura permanecerán, aunque reduzcamos el volumen de fabricación.

Por otro lado, por el hecho de que los gastos generales no mantengan ninguna relación con las variables directas tradicionales, cuando deben ser repartidos entre más de un producto, obtendremos resultados erróneos perjudicando a determinados y beneficiando a otros.

En todo caso podrás disfrutar de tu sistema de costes completo en los siguientes casos:

  • Dispone de un modelo de negocio basado en unos pocos productos o servicios lo suficientemente homogéneos como para que la distribución de los costes indirectos en base a una variable de reparto determinada no distorsione el cálculo de los costes.
  • El volumen de gastos generales es lo suficientemente reducido como para que su reparto no ocasione una distorsión significativa en los resultados.
  • Proceso productivo similar para todos los productos. Podremos considerar, en este caso que los gastos generales son aproximadamente proporcionales al volumen de unidades.
  • Altos márgenes.

Son muy pocas las empresas que se encuentran en esta situación y puedan mantenerla en el tiempo. Además, no es en los momentos en los que todo va relativamente bien en los que las que se piensa en acometer una revisión del modelo de costes. Este pensamiento surge normalmente cuando se está luchando por una pequeña diferencia económica que puede suponer la diferencia entre ganar y perder.

No esperes más tiempo para validar tu método de cálculo de costes o quizá la forma en que lo averigües pueda no ser de tu agrado.

Ponte en contacto con nosotros para realizar un diagnóstico de tu Sistema de Información de Costes.

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